La Navidad: Un retiro para coger fuerzas para los exámenes y recuperar materia atrasada

Solemos relacionar la Navidad con el descanso, la familia, los amigos, los regalos, el amor y la felicidad entre muchas otras. Toda esta cantidad de pensamientos positivos nos aporta un bienestar que nos mejora la autoestima y nos hace sentir mejor con nosotros mismos. Esto es muy importante, porque sin esta estabilidad emocional no podríamos tener fuerzas para enfrentarnos a esa época tan temida por muchos que son los “exámenes” y a la que a veces se le tiene verdadero pánico.

Ahora bien, ¿Cuál es el problema con el  que muchas veces nos encontramos? que la época de exámenes suele empezar sólo una o dos semanas después de que se acaben las vacaciones.

Fotografía realizada por Thais Ávila Valverde

Fotografía realizada por Thais Ávila Valverde

Esto a priori no debería ser un problema pero muchas veces las ganas de disfrutar con los nuestros y de descansar hace que lleguemos al día 7 de enero, echemos la vista atrás y a penas hayamos estudiado, aunque inicialmente hubiéramos visto las navidades como la mejor época para ponerse al día.

Pero este año podemos conseguir que sea distinto, que llegue el día 7 y en vez de  sentirnos culpables por no haber avanzado tanto, nos sintamos orgullosos de que hayamos podido planificarnos y recuperado materia atrasada, además de disfrutar de las vacaciones.

¿Para ello que necesitamos?

  1. Una buena planificación del trabajo que realizaremos en vacaciones
  2. Autodisciplina
  3. Aprender a poner límites.

 1.       Planificación del trabajo que realizaremos en vacaciones:

Esto es un poco como la cogida de apuntes, cada uno tiene un librillo, sabe que cosas le funcionan y cuáles no, por lo que no hay una metodología perfecta para ello. Aún así os voy a contar una, no porque sea mejor que otras, sino porque al menos a mi me funcionaba por lo que creo que habrá gente que llevándolo a su terreno le puede ser de ayuda.

Normalmente llegaba el día 23 y tenía la oportunidad de bajar al chalet a pasar las navidades con mis padres. Esto ayudaba porque era un sitio tranquilo rodeado de naturaleza donde podía pasear y hacer deporte. Además tenía un lugar en el piso de arriba donde apenas se oían ruidos, no había internet ni distracciones posibles, más allá del propio divagar de mi mente.

Pero todas estas cosas no eran las más importantes, únicamente ayudaban a que hubiera menos distracciones. La verdadera clave era plantearme un buen desarrollo y planificación del trabajo que quería realizar.

Así que lo primero que hacía era coger el calendario de exámenes y ver qué tiempo tenía  hasta el primero y como se iban distribuyendo. ¿Por qué hacía esto? Porque normalmente el primero es el último examen que estudiaba y el último de los primeros, dependiendo por supuesto de la dificultad de la asignatura.

Lo segundo que realizaba era una división por días de los que tenía según la dificultad de cada asignatura. Es decir, sabía que para poder entender mejor la materia de análisis necesitaría más tiempo que para estudiar, que para estudiar el temario de fractales por lo que le dedicaba algún día más a la primera asignatura. Pero la cosa más importante para mí, era que iba estudiando una asignatura detrás de otra, no todas a la vez. Eso me ayudaba a sumergirme mejor en cada una de ellas y entenderlas con mayor profundidad.

Para ello solía ponerme un horario razonable, ni pocas ni demasiadas horas al día,  respetándome algunos días del calendario como días  “festivos” completamente: noche buena, navidad, noche vieja, año nuevo, reyes, etc.

Me levantaba a las 8.30 desayunaba y a las 9 ya estaba estudiando, hacía un parón de un par de horas para comer sobre las 2 y a las  4  o  4.30 estaba volviendo a trabajar hasta las 6.30-7. El resto del día lo dedicaba a estar con mi familia, a hacer deporte o a dedicármelo a mí misma; leer un buen libro, ir al cine, estar con los amigos o el novio, etc.

2.       Autodisciplina:

Bien, lo de arriba esta genial pero no hubiera sido posible sin una gran autodisciplina por mi parte. Es relativamente fácil planificarse y motivarse inicialmente, sobre todo soñando lo que uno puede ser capaz de realizar en navidades, pero llega el primer día suena el despertador y ya no nos resulta tan sencillo el levantarnos y ponernos a trabajar. En ese momento es cuando hemos de trabajar nuestra autodisciplina. ¿Pero qué es la autodisciplina? Si buscamos por Internet podemos encontrar algunas definiciones como estas:

“La autodisciplina es la habilidad que tienes para tomar acción, sin importar tu estado emocional”

“La autodisciplina es una herramienta transversal que facilita los procesos de motivación y persistencia y que por tanto permite lograr el éxito

Bien se trata de darse razones de por qué nos conviene más levantarnos que seguir durmiendo. Para ello me repetía una frase que me decía mi padre cuando era pequeña:

“A veces las cosas que más cuestan a corto plazo son las que más gratitud te dan a largo plazo”

Se trata de recrearnos en la recompensa que tendremos si hacemos las cosas bien, como por ejemplo:

  • Tener menos estrés durante la época de exámenes, ya que estaremos repasando y no estudiando por primera vez.
  • Conseguir mejores resultados; aprobar más asignaturas, sacar mejores notas, etc.
  • Y no menos importante ver hasta qué punto estamos preparado para aprobar una asignatura en concreto.

Entre muchas otras. También podemos pensar que si aprovechamos el tiempo nos mereceremos más ese descanso de después de las 7 y lo disfrutaremos más.

3.       Poner Límites:

Bien, ya tenemos nuestro plan de trabajo y maneras de automotivarnos, … pero de repente nos manda un whassap un amigo para quedar, tenemos ganas de mirar el correo o el facebook, etc. Aquí es cuando hemos de aprender a ponernos límites, lo cual es de las cosas más difíciles que hay hoy en día con la cantidad de distracciones que nos rodean. Ya he comentado que tenía la suerte de poder encontrar como mi pequeño rincón de retiro en el chalet de mis padres, pero no todo el mundo tiene esa oportunidad. Aún así existen otras posibilidades, como por ejemplo:

  • No usar Internet mientras estamos estudiando. Si necesitamos del ordenador nos descargamos todo el material y posteriormente desconectamos la wi-fi.
  • Podemos dejar el teléfono encendido pero sin el 3G, se trata de que durante un tiempo no estemos pendientes de las notificaciones del whassap o el facebook.
  • Pedir a nuestros familiares o amigos que nos interrumpan lo mínimo posible durante el tiempo que hemos decidido estar estudiando.
  • También y sólo si somos capaces de estudiar con música, puede ser de ayuda elegir música instrumental para conseguir un ambiente que nos evada durante el tiempo de estudio del ruido exterior.

Casi todas estas recomendaciones son propias y por supuesto, como he comentado anteriormente no son únicas. A mí me funcionaban y por esa razón las comparto, pero cada uno ha de ir creándose su propia metodología según su persona. Puede que estudies mejor por las noches, que necesites alguna hora más o quizás menos para desarrollar el mismo trabajo, pero seguro que todas ellas tienen estos tres pilares en común.

Post realizado por Thais Ávila Valverde

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