Manejo del estrés académico I

Es bien sabido que los años de universidad pueden ser tan apasionantes y enriquecedores como estresantes. Especialmente durante el primer año en el que nos enfrentamos a las nuevas exigencias académicas, muy distintas a las del instituto, así como a la tensión de adaptarse a la convivencia en un piso de estudiantes, establecer nuevas relaciones con los nuevos compañeros y asumir una mayor autonomía respecto a la vida familiar. Pero sea cual sea el curso en el que nos encontremos, la época de exámenes es con diferencia la más estresante para todos.

Foto realizada por Marga Jaume Teruel

Foto realizada por Marga Jaume Teruel

Por regla general, solemos adaptarnos sin mayor dificultad a las demandas de esta etapa universitaria. Sin embargo, cuando la tensión es excesiva o muy persistente, su coste, en términos de salud y descenso de rendimiento, puede resultar muy elevado, de ahí la importancia de comprender bien el fenómeno del estrés y de aprender a manejarlo. Hemos de ser conscientes de que adquirir destrezas para relajarnos y concentrarnos, no sólo puede mejorar nuestro estado de ánimo sino que aumenta nuestra productividad y creatividad.

Pero antes de aprender técnicas para manejar el estrés, es importante que entendamos que significa exactamente este concepto. Hablamos de estrés cuando una determinada situación sobrepasa nuestras habilidades o recursos para resolverla con éxito. Pero es verdad, que cierto nivel de estrés nos ayuda a esforzarnos y desarrollar nuestras habilidades y competencias, sin embargo, cuando es muy intenso o se prolonga demasiado, puede perjudicarnos seriamente. Podemos concluir que lo ideal no es vivir sin estrés sino aprender a manejar de forma activa y eficaz las situaciones potencialmente estresantes.

El siguiente paso es aprender a reconocer los signos que nos indican que estamos estresados. Podemos clasificarlos en cuatro grupos: fisiológicos, conductuales, cognitivos y emocionales. Los cambios físicos preparan a nuestro organismo para afrontar la situación fuente de estrés, por lo que se produce una descarga de adrenalina, aceleración de la respiración, aumento del ritmo cardíaco y de la presión sanguínea, sudoración, etc. Sin embargo, como estas alteraciones suponen un gasto de energía extra, dejan de ser funcionales si la respuesta de alarma es demasiado intensa o duradera.

En cuanto a los cambios cognitivos, podemos observar que la atención, la concentración, la memoria y el pensamiento se focalizan en las demandas de la situación. En principio esta respuesta resulta adaptativa, pero cuando el nivel de tensión es demasiado elevado, deja de serlo y nos cuesta mucho evitar pensamientos negativos y repetitivos que nos impiden actuar de forma racional.

Desde el punto de vista afectivo, el exceso de estrés supone una experiencia desagradable, caracterizada por la inquietud, la tristeza, la ira e incluso la desesperanza frente a una situación que interpretamos nos sobrepasa.

Respecto al apartado de respuestas comportamentales al estrés, podemos encontrar hábitos desordenados de alimentación y descanso, así como consumo de alcohol, tabaco u otras drogas, entre otras.

Por otro lado, también resulta interesante conocer que situaciones suelen ser potencialmente estresantes para la mayoría de estudiantes universitarios. Entre las más comunes podemos encontrar las siguientes: la falta de tiempo para cumplir con las actividades académicas, exponer oralmente en clase, la sobrecarga de trabajo, preparar y realizar los exámenes, la presión familiar por los resultados, trabajar en grupo, la competitividad, la falta de tiempo para la vida social y el ocio…

Pero todos conocemos a personas que manejan mejor sus niveles de estrés, entonces nos preguntamos ¿en qué se diferencian de las menos hábiles en el manejo del estrés?

La respuesta se puede resumir en tres puntos básicos: identifican antes los primeros signos de estrés, conocen mejor los estímulos o situaciones que les estresan, y aplican estrategias que les ayudan a evitar niveles de estrés perjudiciales. Por ello, el primer paso para mantener el estrés a controlado es el autoconocimiento, es decir, tomar conciencia de cómo nos afecta, discriminar si nuestro nivel de estrés es funcional y ante que situaciones puede resultar demasiado elevado.

Post realizado por Javier Lombarte Pasquín

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Un comentario en “Manejo del estrés académico I

  1. Pingback: Manejo del estrés académico II | Coaching para Matemáticos

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