El problema de la sobreinformación: Aprende a gestionar mejor tus recursos

Normalmente cuando acudimos a clase solemos recabar nuestros propios apuntes, con la intención de que sean los que nos ayuden a estudiar posteriormente para el examen. Pero en determinadas ocasiones resulta necesario ampliar estos apuntes a partir de ciertos manuales, o sencillamente preferimos emplear apuntes de otros compañeros para completar los nuestros (o porqué creemos que con ellos podemos obtener mejores resultados que con los nuestros y gracias a ellos aprobaremos).

Foto realizada por Thais Ávila Valverde

Foto realizada por Thais Ávila Valverde

En un principio esto no tiene porqué ser un inconveniente, todo aquello que nos pueda ayudar a ampliar la materia de estudio y mejorar nuestros conocimientos ha de ser bienvenido. ¿Dónde surge el problema? Básicamente cuando disponemos de más información que de tiempo para poder procesarla toda.

Vivimos en la sociedad de la información, a través de internet podemos conseguir apuntes de otras universidades, ejercicios resueltos, etcétera. Esto ha derivado en la falsa creencia de que cuanta mayor cantidad de información recabemos mejores resultados obtendremos.

Pero esto no siempre es cierto, ¿Cuantas veces os habéis encontrado con una cantidad de información (apuntes de varios compañeros, libros, apuntes de la red, etcétera) y no solo no habéis conseguido revisarlos todos, sino que además en vez de resolver vuestras dudas quizás os han confundido más desviándoos de vuestro objetivo principal?

Este fenómeno se conoce como “Sobrecarga informativa” o “Infobesidad”, que ocurre cuando se cuenta con demasiada información para tomar una decisión o se permanece demasiado informado sobre un tema teniendo así grandes cantidades de información para analizar, con posibilidad de enfrentarse a informaciones contradictorias así como frente a una relación señal-ruido que dificulta la identificación de información relevante.

Podemos resolver esta situación con la ayuda de dos estrategias básicas: aprender a simplificar de manera inteligente y utilizando métodos para comparar y procesar la información.

  1. Simplifica de manera inteligente.

‘Más no significa mejor’. La tendencia a recopilar apuntes y materiales que resultan similares o equivalentes no nos sirve de nada, puesto que habiendo leído al menos una vez parte del material ya tenemos suficiente información para alcanzar nuestro objetivo.

Esto nos suele pasar porqué muchas veces desconfiamos del material que nosotros elaboramos, y creemos que la información que nos pueden aportar ciertos manuales y otras personas podrá obrar el milagro que creemos necesitar para poder comprender y superar las materias de estudio.

Utilizar manuales de estudio o apuntes de otros compañeros, como hemos comentado antes, pueden resultar útiles para mejorar nuestro nivel o para ampliar el material de estudio y asentar una buena base de conocimientos, pero si lo que estamos leyendo es una y otra vez lo que ya teníamos no nos aporta realmente nada. Ese es el quid de la cuestión, se trata de ampliar y mejorar nuestro método de elaboración del material de estudio, creando nuestro propio material, apoyándonos en los recursos que consideremos más convenientes pero sin obviar los contenidos de los que partimos inicialmente. Aprender a recabar buenos apuntes y a confiar más en ellos puede ahorrarnos una cantidad de tiempo muy importante que podemos dedicar a otras cosas.

  1. Métodos para comparar y procesar la información.

Cuando queremos reforzar nuestros apuntes nuestro primer pensamiento puede ser recurrir a otro compañero para apoyarnos en los suyos, pero como hemos comentado en el apartado anterior, muchas veces no nos aporta lo que esperamos, además de reflejar la poca confianza que tenemos en nuestros propios apuntes. Esta es la razón de porqué hemos de aprender a realizar una búsqueda adecuada del material que vamos a emplear como refuerzo.

Normalmente al inicio del curso académico todo profesor ofrece una guía docente de su asignatura, así como suele mencionar aquellos manuales de estudio que más se acercan al contenido que se impartirá durante las clases. Quizá ese material sea el primero que debemos consultar. Buscar exámenes de años pasados también puede sernos de gran ayuda, al orientarnos para saber dónde debemos hacer más hincapié dentro de la asignatura y donde hemos de reforzar más nuestro material.

Una vez recopilada esta información nos enfrentamos al siguiente paso: trabajar con ella. Para ello puede ser de ayuda clasificarla según su relación más directa con lo que estemos trabajando en ese momento. Muchos manuales de estudio abarcan muchos más contenidos de los que necesitamos y aunque pueda resultarnos de interés leer el manual entero para aprender más sobre una materia, acaba no resultándonos práctico si leemos mucho sobre contenidos que no van a contemplarse en nuestra evaluación o para los que quizás no tengamos todavía el nivel de conocimientos necesario para comprenderlos, teniendo que hacer un gran esfuerzo para entenderlos e invirtiendo un tiempo que necesitamos para asimilar los contenidos de los que sí van a evaluarnos. De ahí la necesidad de buscar una metodología para clasificar la relación de la información que obtenemos.

Post realizado por Thais Ávila Valverde

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