Identifica cuáles son tus destrezas y sácales partido

Conocerse a uno mismo suele suponer una ardua tarea que puede llevarnos toda una vida llegar a realizarla adecuadamente. Pese a que creamos conocernos, sabiendo cuáles son nuestras virtudes y defectos, en ocasiones nos sorprendemos a nosotros mismos al toparnos con nuestras limitaciones o potenciales de los que hasta entonces no habíamos sido conscientes.

¿Pero porqué es importante conocerse a uno mismo y aprender a observarnos? Sencillamente para aprender a potenciar nuestras virtudes, saber cuáles son nuestras mejores destrezas y en qué medida podemos mejorar nuestros defectos y superar nuestras limitaciones.

La importancia de destacar nuestras destrezas y virtudes.

Fotografía de Thais Ávila Valverde

Fotografía de Thais Ávila Valverde

El primer paso es reconocer y comprender que cada persona es un individuo único por lo que en vez de compararnos con los demás o envidiar aquello que hacen, hemos de aprender a alcanzar nuestro propio potencial para hacer de nosotros mismos también una persona única.

Este punto de vista nos ayuda a impedir sentirnos inferiores respecto a los demás, favoreciendo que focalicemos en aquello que podemos aportar en vez de en aquello de lo que carecemos. Quiero poneros un ejemplo propio que aunque no tiene porqué corresponderse con vuestra situación si puede reflejar lo que os vengo queriendo decir:

“Estaba en las prácticas de ecuaciones en derivadas parciales (EDP) y me encantaba resolver las ecuaciones, no me importaba pasarme horas y horas resolviendo ecuaciones y haciendo los ejercicios, pero era un desastre cogiendo apuntes y pasando las prácticas a limpio. En cambio tenía un compañero al que le sucedía lo contrario, la asignatura le costaba un poco pero en cambio era muy bueno cogiendo apuntes, además de ser muy ordenado y limpio a la hora de organizar las prácticas. Así que decidimos hacer un trato entre nosotros, yo resolvía los ejercicios y le ayudaba a entenderlos y él cogía los apuntes y pasaba las prácticas a limpio para que a posteriori ambos pudiésemos estudiar mejor la asignatura.  De esta manera conseguimos formar un equipo de trabajo en el que ambos podíamos potenciar nuestras virtudes y complementarnos en aquello que podíamos mejorar.”

La idea parece quedar clara, pero una duda que te puede surgir es: ¿Cómo puedo yo identificar mis destrezas? Voy a intentar aportaros algunas maneras de identificar señales que te indiquen dónde posees un talento natural y así poder potenciarlo.

Cuando entramos en la carrera de matemáticas venimos del instituto y hasta entonces las matemáticas que habíamos visto formaban parte de una única asignatura dónde predominaba la parte práctica, no habíamos realizado prácticas grupales y mucho menos habíamos tenido que hacer alguna exposición oral, al menos en relación con la asignatura de matemáticas. Así que nos enfrentamos de entrada a diferentes ramas dentro de las matemáticas, clases teóricas, clases prácticas y en algunas de ellas trabajos en grupo donde quizás tengamos que exponer algo como trabajo definitivo.

 ¿Identificar con qué ramas de las matemáticas se identifica más nuestra personalidad?

Aunque podamos ser mejores o peores en diferentes ramas de las matemáticas, suele haber una o dos ramas con las que nos sentimos más identificados. Podemos percibirlo en la cantidad de horas que acabamos dedicando a cada una de las asignaturas de cada una de estas ramas, así como por los sentimientos que tenemos de gratitud con respecto a ellas. Sólo hemos de fijarnos en como disfrutamos estudiando cada una de estas ramas, así como de forma natural acabamos obteniendo en éstas mejores resultados. Esto nos puede ayudar a elegir mejor las optativas que podemos cursar, así como cuando tengamos que realizar trabajos grupales que mezclen varias ramas podamos saber en qué parte es dónde podemos aportar más, así como a lo mejor poder decidir cómo enfocar nuestro proyecto final de grado, pudiendo hacer nuestra propia propuesta a algún profesor en vez de hacer lo que nos proponga por defecto.

¿Soy un matemático más práctico o teórico?

Simplemente has de observarte, y quizás haciéndote algunas pequeñas preguntas como las siguientes:

¿Me gusta realizar cuestiones?, ¿me apasionan las clases de teoría y leer libros relacionados con la asignatura?, ¿tengo facilidad para la creación de nuevas ideas a partir de otras anteriores? Si tu respuesta a algunas de estas preguntas es un rotundo sí quizás estés dentro de ser lo que solemos llamar un matemático más teórico.

En cambio si tus respuesta es afirmativa a algunas de éstas preguntas: ¿Disfruto realizando ejercicios algo más mecánicos?, ¿suelo pasar cuidadosamente las prácticas a limpio para entenderlas mejor?, ¿le dedico las mismas horas a estudiar teoría que a las prácticas?, ¿me apasiona encontrarle la aplicación práctica a lo que estoy estudiando?, ¿disfruto programando ya sea en Matlab, Mathematica o R, entre otros?, o ¿quizás me encanta maquetar en ‘Latex’ los trabajos para que resulten entendibles y profesionales?

Igual eres un matemático más práctico. Bien en este caso serás quién dentro de los trabajos grupales le busque la aplicación a la teoría y quien se peleé más con las partes computacionales que muchas veces son necesarias para resolver problemas difíciles, así como quizás les des ese toque de elegancia al trabajo para obtener una mejor calificación.

¿Destrezas de escritura o de exposición?

Muchas veces no nos preguntamos si tenemos facilidad o no a la hora de exponer, ni tampoco cuál es la calidad de nuestras redacciones y presentaciones. La cuestión es que éstas son preguntas importantes a la hora de realizar un trabajo en grupo. Pero no os preocupéis si no las tenéis todas, lo más importante es saber en cuál de las tres puedes aportar más.

Por ejemplo hay mucha gente extremadamente tímida que tiene pánico a la hora de hablar en público pero en cambio tiene muy buena aptitud en redacción o tiene imaginación para enfocar las cosas de manera entendible. Por otro lado es muy común encontrarnos con gente que aunque le cueste crear grandes trabajos, son capaces de captar la atención del público así como hacerse entender con ideas más concretas o sencillas.

Si tienes facilidad para hacerte entender y habilidades sociales para captar el interés en lo que estás presentando quizás estás más en el perfil de “líder” y eres el mejor para presentar el trabajo, pero sino, quizás puedes aportar más en la calidad de los resultados así como en la redacción de las ideas que se han de exponer. ¡Recuerda que todo “líder” tiene su grupo de trabajo detrás que es quién le da sentido a lo que él representa!

Mejorar nuestros defectos y limitaciones

En este apartado no quiero extenderme porque considero que el más importante es al anterior: ‘Potenciar nuestras destrezas y virtudes’. Pese a ello, no creo que sea malo de vez en cuando ser realistas y hacernos un pequeño ejercicio de reflexión y así proponernos un plan de autocrecimiento personal con el objetivo de que poco a poco mejoremos aquello que nos cueste más.

Por ejemplo, enfrentar nuestros miedos puede ser una buena manera de empezar.  Las primeras veces que realizamos algo pueden convertirse en un infierno pero cuando entrenamos se vuelven más comunes para notros y acabamos siendo buenos en ello. Así sin llegar a la utopía del perfeccionismo, que considero que es contraproducente, lanzarte a entrenar aquello que más te cueste es una manera de crecer como persona. No tengas miedo a exponer en público, esfuérzate algo más en tus redacciones practicando a lo mejor escribiendo cosas para ti mismo, busca y copia estilos de otros trabajos que te hayan gustado, y no entres en el juego de ‘es mejor ser matemático teórico o práctico’ porqué cada parte tiene su objetivo.

Post realizado por Thais Ávila Valverde